lunes, 9 de marzo de 2015

Hoy


Hoy, después de muchas batallas sigo aquí, sonriéndole a la vida y estoy planeando descansar un poco más que ayer, pues el fin de semana me sentí muy incómoda. Tuve que levantarme al baño más de lo usual. Afortunadamente no tengo dolor, solo molestia por no poder dormir lo suficiente. Aun así, no me voy a quejar, pues hoy mamá tocó mi oreja, como siempre lo hace cuando quiere hacerme saber que todo va a estar bien.


Hoy cuando desperté, mamá me llevó al patio y por primera vez en muchas semanas, fue divertido revolcarse en un poco de pasto,  la nieve comienza a desaparecer finalmente y el pasto abre su paso. No hay nada mejor que ver pasar al invierno y sentir la primavera y hoy tengo esa sensación, ¡el mismo gozo que he sentido por tantos años!, y sentí el sol… ¡mamá dice que es posible ver los brotes de las plantas que sembramos durante el otoño!

Hace un año los vecinos se detenían a mirar nuestro jardín, el cual llenamos de flores durante el otoño con la esperanza de mirarles florecer en la primavera. Hoy espero con ansia ese ciclo de vida y de luz que tanto nos llena de energía.

Hoy he decidido que la vida es un suspiro lleno de sol, relleno de amor y empastado con los abrazos de quienes tanto queremos, por eso me da gusto cuando papá vuelve del trabajo y me da un abrazo, o cuando mamá me limpia la boca después de comer. La vida está hecha de esos momentos, y los momentos se revuelcan en emociones.

Hoy he decidido que no es un buen día para morir, a pesar de los doctores, hoy no me quiero marchar. Hoy dormiré plácidamente sobre mi camita, debajo del escritorio de mamá y esperaré con ansia mi cena, y mañana cumpliré con gusto mi labor de ayudar a que la nieve se deshaga, porque mamá me ha dicho que quizá para el fin de semana podremos salir a caminar, todos juntos y hoy, eso me hace feliz.

Me puedes seguir en tu email