martes, 17 de enero de 2012

Entendiendo el mundo

El mundo se siente distinto cuando se es sordo y ciego. Las cosas se aproximan a mi de modo distinto, a veces tan rápido que me tropiezo con ellas, a veces tan lento que no las encuentro. A veces juegan al escondite conmigo.

Los olores y la temperatura de los objetos se han convertido en las señales que me permiten ubicar mi rumbo, los objetos y a las personas. También siento las vibraciones de los pasos  en el piso, y entonces sé que alguien se acerca, a quien a veces no reconozco tan fácilmente es a Benny, por lo que me he tropezado con él un par de veces.

Cuando experimento los sabores, hay una cualidad distinta; un trocito de zanahoria sabe a una zanahoria gigante, crujiente, jugosa, inexplicablemente dulce, solo que se termina pronto la sensación. ¡Lo bueno que puedo tener todas las que deseo con solo pedir más a mamá!. Siempre hay zanahorias para cuando se me antojan.

Pero ya no soy igual. A veces me despierto y me siento sola y comienzo a ladrar buscándo a mamá y ella corre a decirme que no estoy sola, pues mis papís o mis hermanos están cuidándome, tengo un lugar bajo los escritorios asi que puedo olerlos y sentirlo mientras mamá o papá están trabajando. A veces tenemos tanto que hacer, pero no puedo olvidar mis pequeños placeres.

Hay cosas que son iguales aunque no las vea, como el placer de mi camita junto a la puerta corrediza, y es que me gustaba tanto mirar a las ardillas y los pájaros jugando. ¡A veces les ladraba para verlos brincar del susto!, pero aúnque yo ya no los puedo ver, permanezco en mi puesto de observación, ellos no saben que no veo, ¡asi que aún me respetan!.

¡Y la nieve!. Este año llegó muy tarde a la ciudad, pero sigue siendo tan fría y suavecita como el año pasado, y cuando cae sobre tu nariz, ¡aún se siente como besitos de ángel!.

Asi que el mundo no se acaba aunque no lo vea, sigue aquí, y continuo sabiendo lo que quiero y haciéndole saber a todos lo que necesito;  si quiero ir al baño, o cuando quiero una zanahoria, o si necesito un juguete. Parece que toda la vida nos preparó para este momento. Por ello hice un mapa mental de toda la casa y de sus olores y texturas. No necesito ver para saber que mi papás y mis hermanos siguen siendo los mismos. Y mis papis están cumpliendo su promesa. Dijeron que asi como han sido mis oidos toda la vida, ahora serían mis ojos.

Aún disfruto de mis caminatas diarias y de volver loca a mamita fingiendo que no quiero desayunar o cenar. 

Aún es divertido rodar sobre mi pancita o saltar sobre la nieve. La vida no termina, quizá de hecho, comienza, ¡sólo que de forma diferente!.


Si te gustó este sitio, puedes conocer un poco del trabajo de mamá en:  http://www.almadzib.com
Para la versión en español, da click en la parte superior derecha


2 comentarios:

Leticia Arredondo dijo...

Bubu, me dio frio solo de verte, pero es claro que tu los disfrutas!

Alma Dzib Goodin dijo...

Gracias Leticia por dejarnos un comentario!! Y sí!! ella disfruta mucho brincando en la nieve!, hoy tuvo un buen rato de diversión patinando en el hielo. Nada como verla contenta!!:) Gracias, muchas gracias por leernos!!!

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