martes, 14 de enero de 2014

Viento polar


Este es un reconocimiento para todos quienes han preguntando por nosotros durante todos estos días, desde aquí,  muchas gracias por su preocupación.

Dicen que pocas veces baja tanto la temperatura cómo para poner el peligro la vida de las personas o de las Bubus. En esta parte del mundo hace frio durante todo el invierno, pero a veces, sólo a veces, es de tal magnitud que el agua se congela antes de caer.

Días después de Navidad se anunció que las temperaturas bajarían más de lo usual, por lo que papá y mamá comenzaron a prepararse en caso de una emergencia, aunque lo más preocupante era ¿dónde y cómo cumpliríamos nuestras misiones?, ¡no estamos entrenados para hacer pipí en el retrete!, y no es que no podamos aprender, los perros somos muy inteligentes, pero el Facebook de los perros es oler las señales de otros perros, y eso de encerrarse en un lugar pequeño y sentarse a esperar a que la pipí caiga, no suena divertido.

El fin de semana, las noticias comenzaron a mostrar imágenes de algo que explicaban produciría una bajada drástica en la temperatura que se relacionaba con algo que llamaron vórtice polar que es un ciclón persistente a gran escala que se produce en las zonas polares a una gran altura del suelo, los cuales suelen ser más fuertes durante el invierno y débiles durante el verano y que con las condiciones atmosféricas precisas, puede afectar zonas más al sur. Nuestra ciudad se vería afectada por ese descenso de temperatura, así que íbamos a estar en estado de emergencia por unos días.

Papá y mamá salieron a comprar víveres el fin de semana, justo antes de una tormenta de nieve, por lo que prácticamente quedamos recluidos en casa. La nieve fue tanta esa tarde que no era posible para Champy treparla y solo quedó nuestro espacio para cumplir las misiones diarias.

¡Nuestro espacio es único!, se ubica debajo del balcón por lo que no hay tanta nieve, pero no le da el sol, así que los esfuerzos de mamá para hacer que creciera el pasto durante el verano fueron inútiles, así que en situaciones como ésta, tendríamos que aprender a aceptar que ese  era el único lugar disponible.

Cuando la vejiga está llena, lo que es más importante es liberar la presión, así que pronto aprendimos a que ese era el lugar correcto, el problema es que no había olores de otros perros para poder dejar mensajes y además, el frio era dolorosamente peligroso, así que se impusieron nuevas reglas a la tropa: no saldríamos a menos que fuera absolutamente necesario, y siempre debíamos tener el equipo correcto, no solo suéter o chaqueta, era obligación salir con suéter y chaqueta, el tiempo se limitaba a tirar bombas y regresar, no había oportunidad de oler las flores inexistentes.

El primer día fue divertido pasar horas y horas en el sillón viendo televisión, no había nadie afuera, Champy dijo que todo era coloridamente blanco, con nieve sobre la nieve, pero ¿qué más daba?, siempre es grato un buen día de flojera, en un ambiente cálido.

El lunes se determinó el estado de emergencia,  la temperatura bajó y el viento dejó sentir su fuerza, el frio no tocaba nuestros cuerpos, pero nuestra cara, orejas y patitas estaban expuestos… cuando mamá dijo: “No vamos a salir a oler las flores inexistentes”, apenas abrió la puerta, ¡comprendimos claramente a que se refería!.  No hay palabras para explicar cómo el frio muerde la piel, igual que un lobo salvaje a la liebre, ¡es una sensación indescriptible!.

Cuando intentábamos quejarnos, mamá nos recordaba que siempre puede ser peor, las noticias decían que había personas sin energía eléctrica desde Navidad y eso si que era mucho peor, pues nosotros al menos contamos con calefacción, no hay nada más agradable que regresar a casa y sentir el calor de hogar. Ahora esa frase tiene un significado distinto para nosotros.

Apenas salíamos y comenzábamos a estornudar, ¡el frio congela los mocos!, y eran inevitables; y si acaso había alguna lágrima en los ojos, pegaba las pestañas, mamá se aseguraba de que estuviéramos bien secos antes de salir.

Es por ello que la misiones se volvieron escasas y cuando sentíamos la necesidad, debíamos agregar el tiempo para ponernos todo el equipo necesario y dar tiempo a mamá para abrigarse bien.

Toda una semana permanecimos enclaustrados, con salidas especificas, no se veía nada ni nadie alrededor, excepto las ardillas que nunca pierden la hora de la comida. Cuando nos miraban por la ventana, ¡sentíamos ganas de invitarles un plato de avena caliente!.

Sobrevivimos al frio, eventualmente Champy y mamá salieron en misión de reconocimiento para buscar otro lugar para poder cumplir nuestras misiones, porque del frió extremo, pasamos a un aumento de temperatura, que comenzó el deshielo, por lo que nuestro espacio se convirtió en alberca por la mañana y pista de hielo por la noche. Se impuso un tercer puesto para limpiar las patitas.

10 días después pudimos salir, Champy ha dirigido las dos misiones de reconocimiento, la nieve es aun muy alta para que yo pueda caminar, pero mamá me carga. Si no hay hielo, hay nieve o agua, pero sin duda todo ello permitirá que las plantas crezcan lindas durante la primavera, así que no hay quejas.

Hoy hay nieve y viento de nuevo, pero sabemos que si debemos adoptar estado de emergencia de nuevo, somos capaces de hacerlo y sobrevivir para contarlo al mundo, ¡esta tropa está preparada para todo!.

¡Gracias a todos por preocuparse por nosotros!

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