martes, 12 de noviembre de 2013

Capturando la vida


Lo más importante para lograr una buena fotografía es la luz. Los destellos de la mañana son chispeantes pero suaves,  por la tarde las sombras son más  fuertes, y hay un momento entre el verano y el otoño que los rayos del sol son perfectos entre las hojas, iluminan el verde del pasto de modo tal que lo hacen ver vibrante y las flores lucen en todo su esplendor.

Si quieres lograr una imagen que haga que la gente se detenga a mirar, debes ser paciente. Conseguir ese pequeño momento de gloria no es fácil. A veces mamá y yo hacemos recorridos de exploración durante las tardes que nos permiten buscar el motivo perfecto, a veces es un árbol,  a veces una flor. Por ejemplo, durante la primavera esperamos el día perfecto para tomar las magnolias, y durante el otoño, esperamos el efecto fastuoso entre color y luz para los dorados y rojos que anuncian que ya se acerca el invierno.

En ocasiones ese momento necesita un poco de ayuda, como cuando hay que espantar a las aves para que vuelen, pues a mamá le gusta captar el movimiento.

Pero no basta con solo tener un objeto y apuntar, ¡no, no, no!. Aun cuando parece que todo está alineado a tu favor, debes hacer ajustes de último momento. Un paso al frente, un paso atrás, intentar un ángulo distinto, tapar el sol con las ramas, dejar que el sol se asome… hay que jugar un poco con ese momento.

Lo que me gusta de ayudar a mamá a tomar fotos, es que nunca vas a encontrar el momento perfecto dos veces, aun cuando al otro día regreses a la misma hora o aunque la corras por la cámara y creas que solo te vas a tardar un par de minutos, solo existe EL momento y si la cámara no está lista, si alguien se mueve o si olvidamos la cámara, ya no va a volver, y entonces hay que volver a esperar, con más paciencia, a veces sabes que en la vida volverás a tener ese momento que pudo ser una fotografía extraordinaria.

Una vez durante una de nuestras caminatas con papá, vimos un búho, pero ninguno de los dos llevaba su cámara. Corrimos todos a casa, tomaron sus cámaras, salieron volando en el auto, pero regresaron sin suerte, no lograron tomar esa foto que los habría en los comentarios en Facebook por un rato.
 
Parte de mi trabajo es que cuando todo está listo, mamá está en posición y la cámara prepara, cuando mamá ya tiene en su cabeza cómo debe verse la imagen y solo es necesario hacer clic, brinco o me coloco en el lugar perfecto para salir en ella. Finalmente tanto tiempo invertido en encontrar el momento perfecto, bien vale la pena que la gente vea que estuviste ahí, ¿no?.

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