viernes, 7 de octubre de 2011

ZANAHORIAS

No sé como fue que un día me tope con ellas. Pero supongo que fue en la cocina. Mamá me deja estar ahí cuando guisa, aunque la regla es que no debo estar cerca de la estufa pues algo puede brincar por accidente y quemarme.

Aun así, mi dieta ha sido simple, comencé a comer pollo y arroz desde el primer día que llegué a casa con mamá. Era la dieta de Edward y Nannys por que ellos ya eran veteranos y estaban enfermos. Cuando pediamos el pollo, no había preguntas de cómo habrían de despacharlo, pues era para  Edward: pechuga de pollo, sin piel o grasa. Mamá la cocina durante 30 o 40 minutos con arroz y a la fecha, si quieren que desayune o cene, es lo único que pruebo. Eventualmente para cenar puedo aceptar un poco de comida enlatada, pero últimamente me he vuelto un poco… ¡está bien!... un mucho rejega con la comida.

Pero entre comidas, me gusta disfrutar otros manjares, como las zanahorias. Y es que son ricas en betacarotenos que mantienen la piel y los ojos sanos. Además, aun cuando son dulces, no contienen mucha ázucar, asi que mi doctora no me las prohibió cuando me declaró diabética. Dijo que era un alimento saludable para mi.

Mis zanahorias deben estar lavadas y cortadas en pedacitos pequeños, me gusta oirlas tronar cuando mis dientes las trituran, ¡y ese color anaranjado brillante!, son como sonrisas en medio de la nada… son… ¡simplemente zanahorias!.

Un día mis papás nos llevaron a Champ y a mi a una guarderia, por que ellos estarían de viaje. Era un lugar muy elegante y la persona encargada de recibirnos hizo muchas preguntas entre ellas, quería saber si acostumbrabamos comer alguna botana entre comidas, pero sin dejar que mamá o papá respondieran, ella agregó: pueden elegir entre helado, palomitas o esas croquetas que le dan a uno cuando se porta bien. Mamá dijo que no comiamos nada de eso, que nos gustaban las zanahorias. La encargada abrió los ojos tan grande que pensé que se le saldrían, y moviendo la cabeza dijo que eso no estaba en el menú.

¡Nunca había oido cosa más increible!, no hay zanahorias en el menú… ¡¿qué clase de lugar no contempla esas delicias?!.

Mi dieta se complementa con mi galleta de las buenas noches, es una de esas que se usan cuando haces algo bien, es nuestro premio del día y mamá o papá nos la dan junto con un beso de buenas noches. Eso hace que nuestros sueños sean lindos.

Además de eso, si estoy de buenas puedo probar uvas o manzanas. Champ prefiere las manzanas. Yo amo las galletas, pero no las he comido últimamente. Se supone que no debo comer cosas saladas para mantener sano mi riñón, pero cuando mamá no se da cuenta, papá nos da trocitos de doritos. ¡Eso si es un premio!, y cuando viajamos a ver a mis abuelitos, papá nos compra una hamburguesa, a mi no me gusta el pan pero la carne es deliciosa, eso lo ganamos por portarnos bien en el auto.

El agua es importante, asi que la tomo cada que me apetece. Entre eso y esos palitos de carnaza que limpian mis dientes, la vida es deliciosa. Pero definitivamente, ese color naranja intenso hace que todo luzca bien.

Y nunca hay que perder la oportunidad de comerlas, por que dicen los expertos que el próximo invierno será muy frio, esperan una nueva era del hielo, y de ser asi, las heladas acabarán con todo. 
 
 
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