viernes, 16 de septiembre de 2011

Septiembre 16, 2011

¡Hoy celebro mi cumpleaños número 11!.

Cuando el veterinario le dijo a mamá que mis posibilidades de vida no excedían un año, cada mes tenía una celebración por la vida. Cuando cumplí un año, tuve un pastel con una vela rosa que compartí con Edward, Nanys y Camilo. Ellos ya no están… Pero siempre nos acompañan sus recuerdos.

Cuando cumplí dos años, mi pastel se veía más simétrico, ¡dos velas lo coronaron!. Mis visitas al veterinario ese año se limitaron a mis vacunas… caminabamos mucho y veía mucha televisión. A veces acompañaba a mamá al trabajo y aprendí que aunque ella viajaba mucho,  siempre regresaba a abrazarme. En su ausencia, abuelita me cuidaba, ¡y me dejaba dormir en su sillón!.

Llegue a la edad en que debía tener cachorros, pero aunque conocí a perritos preciosos, dispuestos a ayudarme en tal empresa, yo simplemente no estaba lista para dejarlos pasarse de listos, asi que los mordía. Ellos se mostraban valientes, pero quizá mi naturaleza fue más fuerte. Mamá decidió que lo mejor era que me operaran para que no hubiera más tentaciones y dejara de morder perritos.

Durante la cirugía sufrí un ataque al miocardio, se debilitó mi sistema inmunológico y me atacó una bacteria macrofaga. Mamá me iba a visitar todos los días al consultorio del veterinario. ¡La bacteria se comió mi piel y me estaba comiendo por dentro!.

Finalmente, despúes de una semana en la clínica,  regresé a casa y pasé los siguientes 9 meses entre antibióticos, vendas y visitas diarias al doctor. Cada día había una nueva estrategia de mamá y abuelita para darme los medicamentos y yo encontraba alguna invención para escupirlos lo más lejos posible.

Cuando cumplí 3 años, mamá me preparó mi pastel y papá me regaló una vaca de juguete. La llamamos Mu.

Entre mi tercer y cuarto año, conocí a papá. Mamá me bañó y peinó para que pudiera ver lo bonita que soy, me pidió portarme bien pero que si él no me era agradable ella lo entendería. ¡Nunca antes había visto ojos azules más lindos!. Nos hicimos amigos al instante.

Para mi quinto año, papá nos visitaba seguido. Me gustaba jugar con él, aunque nunca se quedaba más de unas horas, aunque  veía a mamá platicando con él a través de la computadora todos los días.

Mis mayores problemas médicos eran esporádicos dolores de estómago.

Para cuando llegué a 6 años, mamá y papá estaban preparando su boda. Él nos visitaba aún más seguido. Para fin de año se casaro, y  vi a mamá con un lindo vestido blanco y antes de ir a la iglesia, me dio un beso y me dijo que era uno de los días más felices de su vida y que agradecía que yo estuviera junto a ella.

Entre eso y mi séptimo año, papá nos visitaba casi cada 15 dias y hablaba de mudarnos a los Estados Unidos. Un día me mostró un mapa del lugar, ¡solo vi una enorme mancha de colores!… y para cuando cumplí 8 mamá lo comenzó a visitar muy seguido. Mamá me mostraba fotografías y comenzó a investigar que necesitaba yo para poder viajar con ella.

Poco antes de cumplír 9 años, mamá, Mu y yo nos mudamos a los Estados Unidos, fue un 4 de julio, hacía muchisimo calor ese día y vi mucha gente por todas partes.Ese día, conocí a mi hermano Benny, un gato más grande que yo que me recibió en casa con una cachetada.

Dos semanas después conocí a mi doctora de cabecera y otros especialistas,  me operaron de emergencia por que tenía un bloqueo renal. Me quitaron un riñón y pase 2 semanas entre medicamentos y visitas al hospital,. ¡Pero me salvé!, y el 8 de agosto conocí a mi hermano Champ.

Aquí comencé a disfrutar del paisaje, de la gente, de los nuevos olores, sabores y de nuestros constantes viajes en auto, he conocido varios hoteles. Conocí a mis abuelitos por parte de papá, ambos son personas muy dulces y nos quieren mucho.

Entre mi noveno y décimo cumpleaños, comencé a sufrir alergias que me causan mucha comezón, y me hacen visitar continuamente a mi doctora, mis ojos comenzaron a necesitar lágrimas artificiales, y mis papás destinaron un cajón para poner todos mis medicamentos.

¡Pero celebré mi décimo cumpleaños!, papá me compró un pastel de zanahoria y platitos y servilletas de fiesta y todos compartimos mi pastel.

Hace apenas unas cuantas semanas, me diagnosticaron con diabetes. Debo ir cada 15 dias a ver a mi doctora que me pincha para analizar mi nivel de glucosa. Papá y mamá aprendieron a inyectarme insulina cada 12 horas y se portan amables para que me coma todo lo que me dan de desayunar y de cenar. Cambió nuestra rutina, pero me he portado bien y sigo todas las indicaciones que me dan. Tengo dias buenos y dias mucho mejores, pero sin importar, siempre que haya zanahorias, la vida es más fácil.

Mamá me encontró un tumor en una de mis glándulas mamarias, están esperando a que me controlen el ázucar para remover el tumor.

Pero nada de eso importa, por que hoy, celebro entre mucho amor,  mis 11 años de vida, ¡y qué vida!. Mi doctora autorizó un pastel de zanahoria aunque sin ázucar para mí. Mamá ha estado planeando mi celebración desde hace varias semanas.

11 años después de que sentí la vida por primera vez, aún tengo mucho que contar, ¡sin duda!.

 Si te gustó este sitio, puedes conocer un poco del trabajo de mamá en: http://www.almadzib.com
Para la versión en español, da click en la parte superior derecha

No hay comentarios:

Me puedes seguir en tu email